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MALOS TRATOS: CÓMO AFRONTARLOS

MALOS TRATOS: CÓMO AFRONTARLOS

Recientemente la Ley contra la Violencia de Género ha cumplido diez años de vida. Por desgracia, los últimos acontecimientos nos recuerdan que queda mucho camino por recorrer y que pese a que las intenciones son buenas, la legislación (que evidentemente siempre es mejorable), la falta de medios, el desconocimiento, el miedo y otros muchos factores suponen que el problema de los malos tratos persista y resulte extremadamente difícil de erradicar de  nuestra sociedad.

En este post, lejos de pretender hacer un examen dogmático o técnico acerca de las cuestiones jurídicas que rodean la violencia de género, trataremos  de dar desde nuestra experiencia como profesionales del sector, unas pequeñas nociones o claves sobre cómo enfrentarnos a esta amenaza.

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¿PUEDO SER VICTIMA DE VIOLENCIA DE GÉNERO?

En primer lugar, conviene dejar claro que la violencia de género puede afectar a cualquier mujer, con independencia de su edad y condición social. En este sentido resulta sorprendente la falsa creencia de que solo afecta a mujeres de un estrato social bajo, con deficiencias económicas o culturales, de determinada etnia o religión o con una edad concreta. A lo largo de los años de ejercicio hemos podido constatar que no están exentas de este riesgo y hemos asistido, desde amas de casa o desempleadas hasta ejecutivas y empresarias con un poder adquisitivo notable, desde mujeres con nacionalidad española hasta inmigrantes procedentes de todos los continentes, cristianas, musulmanas, ricas, pobres, ancianas, jóvenes… Lamentablemente, la violencia machista no conoce límites por lo que los ejemplos y supuestos son casi infinitos.

A propósito de esto último, cabe destacar y hacer un inciso acerca de uno de los frentes respecto a los que existe una especial preocupación en la actualidad como constituye el auge de una deleznable tendencia al alza del maltrato físico y psicológico entre parejas adolescentes. Por desgracia y a nuestro entender esta tendencia se agrava por la concurrencia de factores tan dispares como la carencia de valores educativos en el seno de algunas familias, la falta de concienciación, la inexistencia de programas realmente efectivos en los centros educativos y determinados ejemplos proyectados desde medios de comunicación, televisión, cine etc…

Este cúmulo de cosas se convierte en un caldo de cultivo que está llevando a nuestros menores a la cosificación de la mujer, a la veneración del modelo de macho alfa dominante, la exaltación de la figura de la masculinidad alcanzada mediante el exceso al culto al cuerpo, a la veneración a la propia imagen, al egocentrismo y la sumisión del sexo femenino como si de un trofeo o un éxito se tratara.

Estas actitudes, se están manifestando cada vez a edad más temprana y están calando en la conciencia de nuestros jóvenes, lo que más pronto que tarde acarreará serios problemas al conjunto de la sociedad y que en definitiva redunda en la idea a la que nos referíamos al principio que no es otra que la violencia de género no entiende de edad o condición.

Un ejemplo claro lo encontramos en la última campaña promovida por El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, donde se muestra a dos adolescentes debatiendo sobre el maltrato.

Actitudes en la pareja como los celos excesivos, el control compulsivo de horarios y hábitos del cónyuge, la sigilosa tendencia a aislar del entorno más cercano a la pareja tratando de alejarla de familiares y amigos, el continuo maltrato verbal menospreciándola, el cerco a la autosuficiencia o la independencia económica de la mujer, entre otros muchos y en última instancia el aumento de la agresividad (romper cosas, lanzar objetos, etc…) son claros indicativos de que estamos ante la figura de un potencial maltratador

¿QUE HACER SI SOY VICTIMA DE MALOS TRATOS?

El maltrato puede manifestarse básicamente en dos formas: maltrato físico y maltrato psicológico. Esta clasificación no tiene por qué ser excluyente, lo que significa que en muchas ocasiones el maltrato psíquico puede derivar en maltrato físico, en otras se pueden dar o uno u el otro y en la mayoría de las ocasiones se ejercen ambos a la vez.

Si somos víctimas de maltrato, el consejo es que debemos descartar cualquier tipo de duda, remordimiento o temor y proceder cuanto antes a denunciar los hechos. Dar el primer paso en muchos casos supone un trance muy difícil de superar por parte de las víctimas pues a menudo ocurre que el maltratador ha anulado completamente su voluntad, las ha aislado del entorno, aprovecha sentimientos de culpa y convencionalismos en la pareja, por norma se sirve del temor a lo desconocido, a la incertidumbre o en el peor de los casos utiliza como parapeto la relación paterno-filial como elemento para el chantaje.

Nuestra experiencia dice que, pese a que hay un elevado número de denunciantes que con posterioridad retiran la acusación y desisten de continuar con la acción penal, las que persisten en su acusación con el paso del tiempo (y no sin esfuerzo) logran desvincularse de esa relación viciada y consiguen proseguir sus vidas con normalidad.

¿QUE OCURRE DESPUÉS DE INTERPONER DENUNCIA?

Superado el trámite de la interposición de denuncia comienzan una serie de trámites procesales que como veremos derivarán en un lo que es comúnmente conocido como “juicio rápido”.

Las diligencias policiales donde se incluyen:

  • Copia de la denuncia.
  • Informes acerca de la peligrosidad del presunto agresor.
  • La declaración del detenido.
  • Partes de lesiones si los hubiere.

       Un dossier donde se adjunta un test que se realiza a toda mujer maltratada acerca de su información personal y socio-económica: Domicilio donde residen, estatus familiar, situación laboral, personas de contacto, relaciones con hijos y personas a su cargo, etc…

Se remiten como norma a la mañana siguiente al Juzgado de Violencia sobre la Mujer que se encuentre de guardia en la localidad.

Una vez en el Juzgado se tramita un procedimiento por la vía o comúnmente conocido como “diligencias urgentes”, donde se tramitan de forma inmediata:

  •  Las diligencias imprescindibles de investigación del caso.
  •  Se toma declaración a todas las partes.
  •  Se tramitan las medidas cautelares de carácter penal (como la orden de alejamiento).
  •  En su caso se acuerdan las medidas de carácter civil imprescindibles (uso de la vivienda, guarda y custodia de los hijos, regímenes de visitas, etc…)
  •  Y por último se formula acusación por el fiscal y la acusación particular.

Generalmente, ese mismo día la causa se manda al Juzgado de lo Penal que corresponda por reparto para que en el plazo de a aproximadamente un par de semanas, se celebre el Juicio en el que se determinará la culpabilidad o la absolución del presunto agresor.

En posteriores entradas del Blog ampliaremos estos apartados y detallaremos de forma mucho más exhaustiva en que consiste cada trámite y sus implicaciones. Si te encuentras en una situación como la que describimos, estas siendo maltratada y si tienes dudas sobre cómo proceder contacta con nosotros, haremos todo lo posible por ayudarte.